Los chatarreros de cohetes

24 de mayo de 2010 

Siempre que se habla de chatarra espacial suele hacerse referencia a la ingente cantidad de restos de cohetes y satélites que orbitan la Tierra. Pero esta no es, ni mucho menos, toda la basura espacial que se produce. Al margen de los componentes que llegan a entrar en órbita, el lanzamiento de cualquier cohete genera residuos a medida que se van cumpliendo sus primeras etapas, que se precipitan hacia la superficie terrestre una vez consumidas.

En su mayoría, las plataformas de lanzamiento se encuentran cerca del mar y hacia él dirigen la trayectoria de sus cohetes, minimizando así el riesgo de impacto de fragmentos. Pero en el caso de Baikonur y los demás cosmódromos utilizados por la Agencia Espacial Rusa, esto no es posible debido a su ubicación tierra adentro; hecho que da pie a un mayor riesgo de accidentes y, sobre todo, a un negocio de chatarrería para todos aquellos que se lanzan a la caza de los restos que quedan esparcidos en extensas áreas de territorio.

Dos chicos encaramados sobre los restos de un cohete
Dos chicos encaramados sobre los restos de un cohete, foto de Jonas Bendiksen    



Desde que el 4 de Octubre de 1957 entrara en órbita el primer satélite artificial fabricado por el hombre, miles de restos de todas formas y tamaños (desde tornillos a guantes de astronauta, pasando por todo tipo de objetos) se han ido acumulando alrededor de nuestro planeta, viniendo a formar la conocida como basura espacial (según las últimas estimaciones de la NASA, estaría formada por unos 19.000 objetos de más de 10 cm. y más de 500.000 de entre 1 y 10 cm., con un peso total de unas 5.500 toneladas).

Pero incluso antes de que fuera lanzado el Sputnik 1, la superficie terrestre se convirtió en vertedero de otra basura espacial: la proveniente de misiles, prototipos y otros precursores de los cohetes modernos. Posteriormente, a esta chatarra se añadirían los ya mencionados restos de los cohetes multietapa, que desprenden componentes (básicamente tanques de combustible y motores) antes de dejar su carga útil en órbita.

Tanque de combustible caído en una zona de taiga de la República de Altái
Tanque de combustible caído en una zona de taiga de la República de Altái, foto de Alexander Panichev    

Si echamos un vistazo al listado de bases espaciales históricamente más activas, podremos comprobar como la mayoría de ellas se encuentran en la costa y proyectan sus lanzamientos hacia el mar. Así es el caso, por ejemplo, de las principales plataformas de lanzamiento operadas por la NASA o el Centro Espacial de la Guayana Francesa, operado por la ESA.

La más significativa excepción a esta ubicación costera la constituyen el grueso de cosmódromos operados por la Agencia Espacial Rusa y la Administración Espacial Nacional China, situados en el interior de Rusia, Kazajstán y China. Esta ubicación provoca que los restos provenientes de las primera etapas ya gastadas de los cohetes caigan sobre tierra firme, con un doble inconveniente: un cierto riesgo de accidente y el esparcimiento de chatarra (en ocasiones tóxica) sobre grandes regiones.

Hombre paseando junto a los restos de un cohete en un pueblecito del Altái
Hombre paseando junto a los restos de un cohete en un pueblecito del Altái, foto de Jonas Bendiksen    

En el caso de China, el número significativamente inferior de lanzamientos que hasta la fecha ha realizado (menos de 100, respecto a los más de 2.000 de la antigua URSS y Rusia) hace que el problema derivado de la chatarra especial no sea tan grave, pero sí que se han llegado a registrar dos accidentes (en 1995 y 1996) que costaron la vida a población civil (entre 62 y 500 personas según las fuentes, ver vídeo); eso sí, no por el desprendimiento normal de etapas gastadas, sino por el impacto directo de cohetes tras lanzamientos fallidos.

En el caso de Rusia y la antigua Unión Soviética, a lo largo de la historia de su programa espacial también se han registrado varios accidentes graves que costaron la vida a cerca de 200 personas (entre cosmonautas y personal de tierra), pero nunca por impacto directo sobre núcleos habitados. El más destacable de estos accidentes fue el conocido como la catástrofe de Nedelin, ocurrida el 26 de Octubre de 1960 en Baikonur (ver vídeo). Por suerte, hasta el día de hoy, los fragmentos caídos tras el desprendimiento de etapas de cohetes no han causado más incidentes que algún susto y daños materiales en alguna ocasión, ya que las áreas que se encuentran bajo el acimut de las distintas trayectorias de lanzamiento no son demasiado densamente pobladas.

Un depósito de un cohete Soyuz sobre la estepa kazaja
Un depósito de un cohete Soyuz sobre la estepa kazaja, foto de Jonas Bendiksen    

De todos los cosmódromos utilizados por la URSS y Rusia, los más activos y que por tanto han acumulado una mayor cantidad de chatarra alrededor suyo han sido los de Plesetsk y, como no, Baikonur (ver mapa interactivo de los centros del programa espacial ruso).

En los inicios del programa espacial soviético, las autoridades velaban por la recuperación de todos los fragmentos que pudieran quedar en tierra tras cada lanzamiento, pero, a medida que su número se fue viendo incrementado y el secretismo de la Guerra Fría relajado, el personal dedicado a tareas de limpieza fue asignado a otras funciones; dejando así esparcido un número de residuos cada vez mayor.

Esta situación, junto a la precariedad económica de las zonas rurales afectadas por la caída de componentes de cohetes, provocó la aparición de todo un fenómeno: improvisadas brigadas de chatarreros, formadas por habitantes de estas regiones, empezaron a lanzarse a la caza de todos los materiales que pudieran aprovechar; siendo los más preciados metales como aleaciones de titanio y el aluminio.

Una brigada de chatarreros de Kazajstán esperando un lanzamiento
Una brigada de chatarreros de Kazajstán a la espera de un lanzamiento, foto de Jonas Bendiksen    

La recuperación de chatarra y otros materiales de los fragmentos desprendidos tras cualquier lanzamiento es más sencilla en las zonas de la yerma y llana estepa kazaja, donde cae la primera etapa de todos los cohetes lanzadores rusos con origen en Baikonur. En cambio, puede convertirse en todo un reto en zonas boscosas de taiga, como las que reciben los restos de los cohetes lanzados desde Plesetsk o las segundas etapas de los lanzados desde Baikonur.

Fragmentos de un cohete en el lago Vasilevskoi (Васильевское)
Fragmentos de un cohete en el lago Vasilevskoi (Васильевское), vía    

A inicios de los años 90, coincidiendo con la caída de la URSS, las autoridades de Kazajtán alzaron la voz de alarma molestas por la presencia de estos restos incontrolados y los riesgos medioambientales que podrían acarrear. En respuesta a estas demandas, Rusia llevó a cabo varias batidas de limpieza.

Ciclograma del desprendimiento de etapas de un cohete Protón
Ciclograma del desprendimiento de etapas de un cohete Protón lanzado desde Baikonur (click para ampliar) y vídeo, vía  

Con el paso del tiempo, las autoridades rusas han ido tomando conciencia de todos los problemas que suponen estos restos y se han emprendido medidas para evacuarlos. En los últimos años las partidas presupuestarias con este fin han ido siendo aumentadas progresivamente y se han contratado los servicios de empresas que se encargan de llevar a cabo labores de limpieza incluso en los lugares de más difícil acceso.

Chatarrero desguazando los restos de un cohete mientras anochece
Chatarrero desguazando los restos de un cohete mientras anochece, foto de Jonas Bendiksen    

En el siguiente vídeo, editado y subtitulado por Soviet Яussia, podéis ver como, por un lado, antes del lanzamiento se previene el impacto de las etapas gastadas sobre núcleos habitados (con medios como un An-2 como los que vimos en la entrada del aeródromo soviético) y, por otro, a partir del minuto 2:00, como trabajan los chatarreros contratados por la administración en zonas de difícil acceso como los bosques de taiga de la Provincia de Arjánguelsk:


Entre todas las fuentes consultadas, debo destacar las magníficas fotografías de Jonas Bendiksen; del que puedes ver la serie completa en: Eurasianet.org

Otras fuentes web: I, II, III, IV, V, VI


Si te ha gustado este artículo, no te pierdas:
Cuando el ejército soviético estuvo en órbita,
El acorazado soviético que sigue dando guerra y
A grandes problemas… bombas atómicas



Publicado en Abandonos, Espacio, Lugares, Naturaleza, Vídeo SЯ  -  

Comentarios

12 comentarios en “Los chatarreros de cohetes”

  1.  Rocket
     24 de mayo de 2010 a las 17:48

    Fantástico como siempre.

    Espero que la primavera esté también llegando a Siberia.

    Saludos,
    Rocket

  2.  Soviet Russia
     24 de mayo de 2010 a las 18:26

    Rocket, gracias por seguir acercándote por SЯ, como siempre ;)

    Pues la primavera ya llegó a finales de Abril, pero se fue a principios de Mayo…. llegando incluso a nevar la semana pasada. Parece pero que ha escuchado tus buenos deseos y dicen que en los próximos días vueleve para quedarse :)

  3.  Dani
     24 de mayo de 2010 a las 19:17

    Buenísimo. Las fotos son espectaculares, y la temática desconocida para los profanos.

    Un placer de lectura

    saludos

  4.  OPin
     24 de mayo de 2010 a las 22:21

    Muy interesante y perfectamente armado en su estructura para que fluya naturalmente en su lectura hasta el trabajo realizado en el video final.Lo he disfrutado mucho y me ha informado sobre algo que de otra forma seria difícil conocer.
    Un abrazo y gracias.

  5.  Soviet Russia
     25 de mayo de 2010 a las 12:53

    Dani, Opin, celebro que os haya gustado el post y, muy especialmente, el vídeo… que lo de editar y subtitular lleva un buen trabajo.

    Gracias ^^

  6.  Donaciano
     25 de mayo de 2010 a las 18:29

    Siempre he querido alquilar un viejo Lada e intentar llegar a Baikonur en fecha de lanzamiento.

    En lo que nunca había caido es en la chatarra que cae de las etapas de lanzamiento… lo que daría por poder estar allí.

    Por cierto, pedazo de fotos!!!

  7.  Soviet Russia
     25 de mayo de 2010 a las 19:37

    Pues a ver si te animas Donaciano, que servidor ya hace tiempo que trama un viaje a Kazajstán, con paradas en Baikonur. Semipalatinsk, Astaná… si vienes por tu cuenta a Omsk, el resto lo solucionamos desde aquí que incluso tenemos consulado de Kazajstán para tramitar el visado cómodamente ;)

  8.  Yuri
     28 de mayo de 2010 a las 3:17

    Ya te dije yo que era una verdadera pena que este blog no siguiera su andadura. ;)

    El downrange de Baikonur (o Plesetsk) es un lugar fascinante. Se puede encontrar de todo por allí, sobre todo con un detector de metales. :D

  9.  Soviet Russia
     28 de mayo de 2010 a las 20:40

    Hola Yuri, que sepas que tus palabras tuvieron buena parte de culpa a la hora de precipitar mi vuelta.

    En el ‘downrange’ de estos cosmódromos lo importante es que los metales no te detecten a ti; vaya, que no te caigan encima :D

    Coñas aparte, con mi chica andamos planeando una escapada a Kazajstán/Baikonur… si te animas, ya sabes ;)

  10.  Yuri
     28 de mayo de 2010 a las 22:11

    Pues me alegra y enorgullece. ;)

    Bah, hombre, no hay p’a tanto. Si eres un *verdadero* ruso los esperas a pie firme para agarrarlos y mandárselos de vuelta a Baikonur como si fueras de Bilbo. :D

    Ya hablaremos. ;)

  11.  militaria
     2 de abril de 2011 a las 15:51

    otro post muy interesante…
    No tendría inconveniente en traerme de recuerdos un trocito de cohete espacial.
    No es el “enterprise” de star treck pero me haria ilusión.
    LAs fotos son preciosas.

  12.  Alfonzo Gildroy
     8 de noviembre de 2011 a las 12:27

    Hey, Nice work! I saw this really great post today.

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